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Las balas de goma y las Brügger & Thomet GL-06 vienen de París

Cartel #PuigGameOver via @milvietnams

Cartel #PuigGameOver via @milvietnams

No hay Doctrina de Shock sin Represión de Shock

14N de 2012, Barcelona. Huelga general. Para algunos, una jornada de protesta, un necesario BASTA YA ante la espiral de barbaridades sociales que estamos viviendo. Para otros, una oportunidad de poner a prueba lo último en aparataje policial y las nuevas estrategias de acción represiva frente a una sociedad que está, finalmente, despertando y plantando cara. La historia es más o menos conocida. El Departament d’Interior separa la manifestación en dos, un par de coches patrulla son abandonados a su suerte en Vía Layetana, alguien (cuya identidad todavía se desconoce) se acerca a ellos y… Pling, crash, fuooooshhhhhhh. A partir de ahí, el Apocalypse según Puig. Furgonetas desbocadas, antidisturbios embrutecidos, como si les hubieran rascado la glándula pineal con una lija durante horas, una bacanal de instintos animaloides a full, toneladas de equipamiento militar fuera de control, en un trance salvaje de ultraviolencia espumajosa, pagado con nuestros propios impuestos. Carreras y persecuciones indiscriminadas, BRIMOs al asalto desde todos los flancos imaginables, manifestantes atrapados en improvisadas ratoneras. Disparos. Más disparos. Más disparos todavía. Ningún número de placa visible. Ni uno solo.

Eso fue lo que vimos y lo repetiremos tantas veces como sea necesario: Miles de ciudadanos inocentes, que nunca quemaron ningún coche, corriendo por su integridad física. Todavía nos tiembla el nervio de la injusticia y la barbarie. Allí pudo haber sucedido una tragedia aún mayor y nos podría haber tocado a cualquiera de nosotros. El 14N se atacó sin criterio a personas indefensas. Es nuestro derecho (y nuestro deber) explicarlo. Todos somos altavoces de esta crisis, que no es solo económica, sino sistémica hasta sus últimas consecuencias, las militares.

Así es, mal que nos pese, la verdad. Tenemos cuerpos policiales a los que se adiestra como si fueran ejércitos, para salvaguardar la podredumbre moral de nuestros tiempos. El resto, lo que nos puedan contar desde las tribunas, es política ficción.

Una mentira repetida mil veces no es verdad, es menosprecio por los ciudadanos

Imaginamos que conocen este vídeo. Duele, sí. No les pedimos que lo abran ahora, pero sí que se guarden un momento para verlo, en caso de que todavía no hayan podido hacerlo. Es lo mínimo. Una persona decente lo está pasando muy mal porque alguien dio la orden de disparar a los manifestantes. Así funcionan las cosas. En un cuerpo policial, perfectamente jerárquico, ALGUIEN da las órdenes. Un mando, el mando del mando, el mando del mando del mando, o el Conseller d’Interior. Orden de cargar, orden de desalojar Plaça Catalunya, orden de dispersar con gases lacrimógenos, orden de disparar balas de goma. Y también ALGUIEN elabora legislaciones que permiten el uso de proyectiles contra la población. Por eso hay sangre en las huelgas generales. Si una cosa ha quedado clara es que las famosas “pelotas de goma” no son pelotas, sino BALAS.

Puig, en su rutinaria impersonation de Goebbels, compareció ayer en el Parlament. Entre otras falsedades, relativas a porras que rebotan en mochilas y golpean fortuítamente a niños en la cara, ofreció un relato alucinado de Guerra-Ficción, un escandaloso cuento de hadas de Serie-Z bélica que solo existe en su imaginación: Los buenos avisaron muchas veces antes de cargar, aunque nadie oyera los avisos. Atacaron siguiendo con rigor todos los protocolos policiales, especialmente el Código de Honor de los Caballeros Templarios. Los antidisturbios tenían el número de placa perfectamente visible y por triplicado, uno de ellos rosa fluorescente. La gente que había por todo el centro de Barcelona era extremadamente violenta, en especial madres de familia y ancianos on fire. Si repites muchas veces manifestación alternativa y pelotas de goma se convierten en grupo terrorista y chiquipark, respectivamente. Las Brügger & Thomet GL-06 vienen de París. Y -esto no lo van a creer, porque no hay por dónde agarrarlo- a Ester Quintana no le disparó ningún mosso, sino sus propios compañeros con nosequé que le lanzaron contra el ojo izquierdo a 720Km/h. De repente, en la sacrosanta institución sanitaria del Parlament, un político mediocre es auto-investido como médico forense, mientras Ester Quintana sigue esperando a que algún inspector de la Brigada Criminal le interrogue acerca de sus agresores, o se interese siquiera por su estado físico-psicológico. Puig podría haber explicado que fue una bala perdida de la Guerra de Korea y hubiera tenido más credibilidad.

Es obsceno.

Da vergüenza hasta escribirlo.

Por eso, nos ha parecido imprescindible lo que piden desde Reraguarda En Moviment, especialmente la parte en la que exigen el encausamiento judicial de Puig.

Vean estos dos vídeos. Para más información, sigan este canal, esta cuenta y esta otra y aquella de más allá.

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