la pulga y la locomotora

Anónimos y cabreados

Auditoría popular (huele a corrupto)

Hace unos días tuvimos la ocasión de seguir una sucesión de acciones bochornosas. Primero, como quien no quiere la cosa o no vive en este mundo, los recién investidos alcaldes de Mollet (Josep Monràs, PSC) y Sant Andreu de Llavaneres (Bernat Graupera, CiU) decidieron subirse el sueldo. Un 32% y un 31%, respectivamente. Con un par, sí señora. ¿Habían oído hablar de la crisis? ¿De los recortes? ¿De la deuda pública? ¿Del 15M? ¿Del decoro? ¿De la decencia?… ¿Se puede ser más CARADURA?

La red se revolucionó al instante: Tuits, posts y meneos a mansalva, interrogantes y admiraciones, convocatorias frente a los consistorios… Los efectos no se hicieron esperar y el infame Josep Monràs, Duquesa de Mollet, tomó las medidas que consideró “oportunas”: cambiar de quinta a segunda. El motor chirrió y aquella tarde lloró desconsolado. El pobre Monràs, que se había quedado sin sillón en la Diputación y lo único que quería era que el ayuntamiento compensase lo que los votantes le habían “robado”, se quedaría sin sus 78.000 euros anuales. Al final no sería un 32 sino un 10% de ¡subida! Unos miserables 65.000 euros anuales. No se rían, mileuristas, que este señor trabaja muy duro. Ante semejante desvergüenza, pensamos que esta acción chapucero-simbólica no evita que Monràs siga siendo tan “infame” como hace 5 frases. Si no más. Por nuestra parte, cambiaremos de segunda a quinta. Su acción no nos parece en absoluto honesta ni voluntaria. El ayuntamiento de Mollet tiene un CHUPÓPTERO en potencia apoltronado en el trono.

Dos reflexiones nos vienen a la cabeza: 1) Monràs, al dar marcha atrás, reconoce que estaba haciendo algo incorrecto. 2) La respuesta popular SÍ puede cambiar las cosas.

Sin embargo, no consideramos que esto esté resuelto. En absoluto. Un 10% sigue siendo una barbaridad en época de recortes al pueblo, los concejales también han tenido incrementos (por eso no se quejaban, los muy canallas), en Sant Andreu de Llavaneres la alcaldía se sigue cotizando a 55.000 euros y todos callan como auténticas putas… Los ediles ya deben estar esperando a que les llegue la nómina de junio para irse de vacaciones a las Caimán.

Existen otros gestos algo menos nocivos, pero igualmente deshonestos. En Castellar del Vallés City, Ignasi Giménez (PSC) se llenó la boca durante la campaña de las municipales con la promesa electoral de bajar un 10% los sueldos de alcaldes y concejales. L’Altraveu (grupo municipal de independientes de Castellar) denuncia que la rebaja final ha sido de un miserable 4%, lejos del 10% prometido. La mentira (llamemos a las cosas por su nombre) consiste en aplicar la medida no a partir del sueldo de 2011 sino a partir del sueldo de hace 4 años, fecha de inicio de la anterior legislatura. Señor Ignasi, conocemos la diferencia entre un 10 y un 4,32. Es exactamente 5,68. Si sacamos cuentas, usted se ha subido el sueldo 3.536 euros (total anual 54.500 euros) con respecto a lo prometido, engañando por el camino al los votantes de Castellar e insultando al pueblo. En otras palabras: ¡Deje de mentirnos, sabemos matemáticas!

Conclusión: Con crisis o sin crisis, aquí huele a corrupto. Y, como reza el encabezado de la página, a la corrupción no le sienta nada bien la luz. Por eso hemos traído los focos. ¡Fuera aprovechados y mentirosos de nuestros ayuntamientos!

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