la pulga y la locomotora

Anónimos y cabreados

Conceptos contaminados 1: Especulación

Iniciamos una nueva sección en la que intentaremos devolver el significado a palabras y conceptos que, de tanto uso y abuso, han perdido su claridad semántica. La palabra de hoy es “especulación”, un vocablo al que se le presupone un matiz negativo, pero que poco a poco hemos ido asimilando y, lo que es peor, tolerando. Ya casi nadie se rasga las vestiduras porque exista un especulador a nómina de tal o cual ayuntamiento, o porque la bolsa suba/baje cada vez que el BCE revisa el precio del dinero o se publica nosequé indicador económico. No queremos ni pensar el terremoto que la Echerichia Coli, más pequeña que una pulga, debe estar provocando ahora mismo en el mercado de futuros agrícolas, arruinando aún más a miles de agricultores que los únicos mercados que conocen son Mercabarna o el de Santa Caterina.

Por supuesto, en un sistema en el que las leyes las dicta el neo-liberalismo, especular es totalmente legal. Es por ello que consideramos importante volver al significado primero de las cosas. Debemos contrarrestar el desgaste mediático de las palabras, si pretendemos llegar a saber dónde está el enemigo y queremos decidir qué castigo merece. Desde luego, con la siguiente definición en la mano, más de uno merecería ser objeto de linchamiento. Hablamos de entidades, pero también de personas. No caigamos en la trampa de la responsabilidad corporativa como escudo de las personas que deciden en las empresas.

Les dejamos con la definición, leída en un lugar bastante cercano, que suscribimos punto por punto:

“La especulación consiste principalmente en enriquecerse sin producir nada verdaderamente útil para el prójimo.

Debería formar parte del cambio que no se pudiesen tener beneficios de otra forma que no fuese ofreciendo un servicio real al prójimo, comprar barato y vender caro sin hacer otra cosa que esperar la oportunidad en el tiempo, no es hacer nada útil para el prójimo, y por lo tanto el prójimo no debería pagar por ello.

La mayoría de los mercados financieros, utilizan la necesidad de capital del emprendedor para llevar a cabo proyectos útiles para generar trabajo y riqueza, grabándola con intereses desorbitados para acabar comiéndose ellos los beneficios que se deberían repartir proporcionalmente entre la creatividad , el esfuerzo y el capital aportado.

Desgraciadamente quedan pocos empresarios de verdad que piensen principalmente en crear puestos de trabajo y riqueza útil a la sociedad, sólo piensan en aumentar su riqueza y ostentación.

Pido perdón de antemano a los pocos empresarios de verdad, por que a ellos tampoco les resulta fácil luchar contra esa competencia desleal.”

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