la pulga y la locomotora

Anónimos y cabreados

Día de números

1.000.000

El impacto de la protesta es difícil de calibrar en números. Queda oculto entre unas estadísticas, las de las votaciones por ejemplo, que se utilizan y están pensadas para otra cosa. Mientras se elabora un análisis análogo para Barcelona, echemos un vistazo a los datos de la ciudad de Madrid: 250.000 votos menos para los partidos mayoritarios, 1.500.000 de abstencionistas. Suponiendo que tan solo la mitad de la abstención (750.000 personas) sea de tipo político -en realidad lo es el 100%, cualquiera que se abstiene está diciendo a todos los partidos que no le representan- estaríamos hablando tranquilamente de 1.000.000 de personas afines a la protesta, solo en la ciudad de Madrid. Otros datos interesantes del estudio de Metroscopia: La intención de voto para los mayoritarios era menor aún una semana antes (en frío se rechaza mejor, en caliente el envenenado “voto útil” tiene su efecto), la pérdida de votos a los mayoritarios entre los jóvenes era del 15% (10 puntos más que entre los mayores de 35).

53,4

La deuda española anda de récords. Entre ellos, el de la titularidad de la misma: un 53,4% está en manos extranjeras. Es decir, si el estado entra en bancarrota (recuerden el caso de Grecia que les comentábamos ayer) será de fuera que nos tendrán pillados por los testículos. ¿Es lo mismo deber a especuladores internos que externos? Probablemente sí, pero ¿no les parece Grecia un títere movido por manos que no puede controlar en absoluto, como la UE y el FMI?

15

Son los años que tardaremos en recuperar el empleo, según la OCDE. Por supuesto, dudamos bastante sobre las posibilidades de predecir a 15 años vista el comportamiento de una caldera que se calienta y desestabiliza no solo desde dentro sino desde decenas de focos exteriores, desde la bancarrota griega o el próximo petardazo tipo subPYMEs hasta la crisis nuclear en Japón o la invasión de Libia. En cualquier caso, semejante escepticismo (¡15 años!) entre los organismos de control del poder económico global debería alertarnos. Cuando tú dices vamos mal y ellos dicen vamos bien, desconfía. Cuando tú dices vamos mal y ellos te dan la razón, acojónate. Mejor empezamos a hacer algo por nuestra cuenta para salvarnos.

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